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Calendario temático | IntroducciónEsta sección tiene como por objeto presentar y revisar ciertos tópicos cuyo desarrollo puede resultar interesante y útil a los profesionales de la salud. La selección de temas se realizará teniendo en cuenta las consultas y comentarios dirigidos al sitio, o bien, la ocurrencia de eventos relacionados con alguna de las dimensiones de la Vigilancia de la Salud en la ciudad o la región. Se incluirán resúmenes de artículos relevantes, comentarios editoriales y/o entrevistas a expertos. Calendario temático | Déficit habitacional en Bahía BlancaLic. Ricardo Esandi. Miembro Equipo técnico SIGMA ResumenEl concepto de déficit habitacional se refiere a la existencia de estados de carencia en la satisfacción de las necesidades de alojamiento de los hogares. La distinción más importante respecto al déficit habitacional es la que se hace entre déficit cuantitativo y déficit cualitativo de vivienda, estando referido el primero a la situación de los hogares y sus integrantes que habitan viviendas de tipo netamente precario en su construcción y/o con problemas de habitabilidad que exigen el reemplazo de la actual vivienda por una nueva, y correspondiendo el segundo a la situación de hogares y personas en viviendas con rasgos de precariedad y/o problemas de habitabilidad solucionables mediante refacción, mejora o ampliación. Desde la perspectiva de estos tipos de déficit, las viviendas pueden clasificarse en tres grandes grupos de calidad, con importantes implicaciones potenciales en la salud de sus moradores: Viviendas adecuadas o no deficitarias (viviendas de condiciones materiales satisfactorias y que no requieren reparación o ampliación); Viviendas recuperables o mejorables (viviendas aceptables pero que requieren intervenciones específicas para transformarlas en viviendas adecuadas); Viviendas irrecuperables (viviendas cuya condición extremadamente deficitaria impide mejorarlas y exige su reemplazo por nuevas viviendas). Los censos nacionales de población y vivienda permiten trazar un cuadro básico de las situaciones de déficit, en los términos descriptos, en las jurisdicciones de aplicación (país, provincia, departamento o partido). Tomando en cuenta los datos originados en el último Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas de 2001, en este documento se realiza una estimación del déficit habitacional en el partido de Bahía Blanca. Del examen efectuado resulta que casi un 8% (6973/88260) de los hogares y algo más de un 10% (29047/284776)de la población del partido habitaban en el año censal en viviendas clasificables como claramente deficitarias por su tipo o con rasgos de precariedad y/o serios problemas funcionales. En el documento se examina, por último, en qué medida el Plan Federal de Viviendas, principal intervención pública en materia de construcción de viviendas en la jurisdicción local, pude representar, según los mecanismos de implementación seguidos hasta el presente, una alternativa para la solución de estas situaciones de carencia. Aproximación al déficit habitacional a partir de los censosEl Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas cuenta con la característica de ser el único relevamiento universal del parque de viviendas existente en el país y sus distintos niveles jurisdiccionales. Es, bajo este aspecto, una fuente insustituible de datos, renovados cada diez años, sobre la situación habitacional de los hogares y la población. Teniendo en cuenta esta potencialidad de los censos, tanto en nuestro país como en otros de la Región, se han usado y se usan los datos originados en la fuente censal para realizar mediciones del déficit de vivienda. Se trata, además, de un procedimiento extremadamente económico en sus costos, ya que –una vez difundidos los resultados del Censo- los datos están disponibles y no es necesario realizar un operativo especial para su recolección. La metodología utilizada para la medición del déficit, que se expone en mayor detalle en una Nota al final de este documento, distingue dos modalidades básicas de éste: déficit cuantitativo, referido a hogares y personas que habitan en viviendas que por sus características constructivas (viviendas de tipo precario) y/o funcionales (viviendas con hacinamiento de hogares –más de un hogar en la vivienda- o con hacinamiento de personas por cuarto) requieren su reemplazo por nuevas viviendas; déficit cualitativo, correspondiente a hogares y población en viviendas con rasgos corregibles de precariedad (Casas B, según la tipología básica de vivienda propuesta por el INDEC) y/o con problemas de habitabilidad también solucionables mediante ampliación. La consolidación de ambas modalidades en una medida unitaria de déficit habitacional reconoce, por su parte, dos niveles para este último: Déficit Habitacional I, que incluye las situaciones más críticas de precariedad y hacinamiento (de hogares y/o personas: más de 3 personas por cuarto); Déficit Habitacional II, que abarca las situaciones anteriores más las correspondientes a hogares y personas en viviendas no precarias con hacinamiento moderado de personas por cuarto (2 a 3 personas por cuarto). En lo que sigue se expone un ejercicio de estimación del déficit habitacional, definido según los anteriores términos, realizado para el partido de Bahía Blanca, usando los datos actualmente disponibles del último Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas de 2001. Déficit habitacional en Bahía BlancaLos datos del Censo 2001 conque se cuenta hasta el presente para el partido de Bahía Blanca permiten efectuar estimaciones parciales de las situaciones deficitarias de vivienda. No están publicados aún para el partido datos que permitan computar en forma completa y sin duplicaciones las distintas modalidades de déficit antes enunciadas (como sí ocurre, en cambio, respecto al Censo 1991: Cuadro V-8D en la publicación de INDEC de resultados definitivos del Censo). Se dispone de datos combinados sobre hogares y población por tipo de vivienda y hacinamiento de personas por cuarto. Faltan a la fecha datos sobre hogares y población en viviendas con hogares hacinados (allegamiento externo: 2 o más hogares en la vivienda (1)). Esta última franja de déficit no podrá calcularse hasta que el INDEC publique los datos completos de vivienda para el partido o los produzca anticipadamente mediante un procesamiento especial. En definitiva, los datos hoy disponibles permiten calcular lo que debe entenderse como un piso de déficit, cercano a sus valores reales. En el cuadro 2 (Cuadro 2 - Partido Bahía Blanca. Hogares y población censada en ellos por tipo de vivienda según hacinamiento del hogar. Año 2001- ) y cuadro 3 (Partido Bahía Blanca. Hogares y población censada en ellos por tipo de vivienda según situación de hacinamiento del hogar. Año 2001), en los que se consignan datos sobre hogares y población por tipo de vivienda según hacinamiento del hogar (hacinamiento por cuarto), se diferencian un conjunto de situaciones a las que se califica como no deficitarias o deficitarias con base en la metodología de medición empleada. Resumiendo estos datos, en 2001, en el partido de Bahía Blanca:
Los resultados, referidos en el caso del partido a la población y hogares censados, se exhiben en los gráficos a continuación.
De manera detallada, las distintas situaciones deficitarias –considerando todas las modalidades de déficit- se repartían de la siguiente manera entre la población y los hogares particulares del partido:
Notas y referencias:
Referencias:
Déficit estricto de vivienda: Necesidad y demandaEl déficit habitacional estricto refleja las situaciones de necesidad más graves existentes en materia de vivienda, desde la doble perspectiva de precariedad y funcionalidad. Para dar solución a esta necesidades, los hogares afectados recurren a distintas variantes: búsqueda de soluciones en el mercado comercial de la vivienda o, cuando ello es posible, en el mercado subsidiado por el Estado a través de planes o programas de vivienda para sectores de menores recursos. En relación a estos posibles comportamientos es fundamental, sin embargo, la distinción entre necesidad y demanda de una mayor adecuación de la vivienda. La necesidad se refiere a la presencia de déficit de vivienda, independientemente de que las familias involucradas participen o no en el mercado como demandantes. La demanda de vivienda (demanda efectiva) se refiere, en cambio, a la porción de las familias que busca activamente resolver su problema. En la práctica, el precio de mercado o la falta de financiamiento excluyen de la demanda efectiva al la franja de población de menores recursos. Librado a sus propios medios, este sector sólo tendría acceso a una muy lenta mejora de sus condiciones habitacionales, a través de mecanismos predominantemente informales y con plazos normalmente largos (proceso social de construcción de vivienda). Una alternativa a este proceso es el acceso al mercado subsidiado. Por ello, tradicionalmente, se ha entendido como responsabilidad primaria del Estado la identificación y atención de los grupos económicamente desfavorecidos a través de la oferta pública de viviendas (planes estatales de vivienda) o de otros tipos de subsidios directos. Datos del panorama local de Bahía BlancaAparte de la medición de las cifras globales de déficit, los datos censales de vivienda desagregados por fracción y radio censal abren las posibilidad de georreferenciar –mediante sistemas de información geográfica (SIGs)- las situaciones de déficit, estableciendo las áreas de una jurisdicción o de una ciudad en que éstas se concentran. En Bahía Blanca, esta determinación de áreas con situaciones críticas fue efectuada para la ciudad y respecto al Censo de 1991, por Nidia Formiga y Graciela Benedetti. Una de las principales conclusiones a que arribaron las autoras es que los déficits se concentraban en las áreas periféricas y de hábitat popular de la ciudad, incluyendo distintos asentamientos precarios en ellas situados (3). Esta distribución geográfica de los déficits –acompañada de detallados mapas- remite de manera directa a la relación existente entre los mismos, y más ampliamente entre el abanico de situaciones de vivienda y de tenencia, y las diferencias en las condiciones socioeconómicas de los hogares. Se cumpliría, en este sentido, en la ciudad lo señalado, para los niveles provincial y nacional, por la Subsecretaría de Vivienda de la Nación en el último estudio de escala nacional sobre vivienda que se realizara en el país: los déficits se concentran en hogares con muy limitada o nula capacidad económica para resolverlos (4). Estos últimos incluirían, en primer término, los hogares que enfrentan las situaciones más críticas de déficit:, concentrados como lo destacan Formiga y Benedetti en la periferia de la ciudad y en los asentamientos precarios. En base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares (2° semestre 2004) para el aglomerado Bahía Blanca-Cerri, puede afirmarse que, en fecha relativamente reciente, no menos de un 60% de los hogares de la ciudad –que tenían mensualmente ingresos totales familiares inferiores a $1000- contaban con recursos insuficientes para resolver por sí mismos sus necesidades de adquisición o mejora de vivienda en caso de afrontarlas. Y esta sería, en particular, la realidad que afecta a la amplia mayoría de los hogares con déficit estricto: necesitan soluciones habitacionales que no están en condiciones de demandar en el mercado comercial o no subsidiado de la vivienda. Cuadro 1 Bahía Blanca-Cerri: Hogares según deciles de Ingreso Total Familiar (2° Semestre 2004)
El Plan Federal de Viviendas en Bahía Blanca: ¿Una alternativa en el mercado subsidiado?Actualmente, se encuentra en proceso de implementación en el partido la primera etapa del Plan Federal de Viviendas impulsado por el Gobierno Nacional desde 2004. Como mecanismo para la selección de beneficiarios del Plan, la Municipalidad realizó –en los últimos meses del año 2004- una convocatoria a interesados en la operatoria, quienes se inscribieron completando un formulario con una amplia variedad de datos de tipo personal y sobre su situación patrimonial y de vivienda. Si bien la Municipalidad no ha explicitado, hasta la fecha (abril 2006), los criterios que guiarían la posterior selección, los resultados de la convocatoria efectuada fueron difundidos, en febrero de 2005, a través del diario local, La Nueva Provincia.(5) Hubo, hasta el momento de hacerse conocer estos datos, una cierta confusión en el público acerca del significado de los datos relevados, dado que se interpretó y transmitió desde algunos medios de comunicación que los mismos equivalían a un diagnóstico del déficit habitacional en la ciudad. Las profesionales a cargo del empadronamiento de potenciales beneficiarios aclararon, desde temprano, la diferencia existente entre un tal diagnóstico y los resultados de la convocatoria efectuada. No obstante ello, la forma en que el mismo diario La Nueva Provincia tituló la publicación –“El déficit habitacional en cifras”-, muestra que el malentendido persistió. Los mismos resultados que se publicaron deberían despejar cualquier duda respecto a la distancia existente entre los datos de déficit habitacional agregado (necesidad) y los perfiles de los potenciales beneficiarios del Plan Federal según la requisitoria planteada (demanda). Al respecto, parecen elocuentes los dos gráficos que se presentan a continuación:
Los datos publicados sobre hogares inscriptos como beneficiarios potenciales del Plan Federal no aclaran qué proporción de aquellos que manifestaron vivir actualmente en casas lo hacen en Casas B (con rasgos de precariedad constructiva) y quiénes en Casas A (viviendas aceptables según tipología básica de vivienda del INDEC). Para las restantes categorías de vivienda es, en cambio, evidente el descalce existente entre hogares con déficit estricto y hogares demandantes del Plan. Esto es muy visible, por ejemplo, en la categoría Departamento: desde la perspectiva de déficit, sólo un 2.17 % de los hogares con carencias habitacionales críticas habitarían en este tipo de vivienda, pero un 22.6% de los inscriptos en el Plan Federal de Viviendas lo hacen. El contraste es igualmente marcado entre la proporción de hogares que habitan en viviendas pertenecientes a tipos claramente precarios (p.ej. casillas) y la de demandantes del Plan que viven en este tipo de viviendas. El informe hecho público sobre hogares inscriptos en el Plan aporta una variedad de datos adicionales sobre éstos: existencia de hacinamiento crítico de personas por cuarto, situación de tenencia de la vivienda, ingresos familiares declarados, etc. Pero no difunde otros datos que serían fundamentales para trazar los perfiles de necesidad de los hogares postulantes, en particular, los resultantes de cruzamientos de los datos antes mencionados, p.ej. hogares postulantes según tipo de vivienda actual y régimen de tenencia de ésta, tipo de vivienda y situación de hacinamiento de personas, etc. No obstante la ausencia de estos datos bivariados o multivariados, la información publicada es muy explícita en cuanto a los datos que aporta respecto a lo que puede entenderse como la principal motivación de quienes se propusieron para el Plan. Un 42% de los postulantes declararon estar alquilando sus actuales viviendas o tenerlas cedidas por trabajo (situaciones legales de tenencia, aunque subóptimas respecto a la propiedad de la vivienda); otro 50% declaró estar enfrentando situaciones inestables o irregulares de tenencia (propietarios de la vivienda pero no del terreno, vivienda prestada -38%-, usurpada o tomada). Sólo un 5% declaró ser propietario de su actual vivienda. Es decir que, para la casi totalidad de los hogares inscriptos, el Plan Federal es una alternativa para solucionar problemas de tenencia y pasar a tener una vivienda propia. Existe abundante evidencia censal de que los problemas de tenencia son la situación más frecuente entre quienes habitan viviendas clasificables como precarias por su tipo, o de baja calidad constructiva según el indicador CALMAT calculado por INDEC. Las situaciones irregulares o inestables de tenencia son, en cambio, mucho menos frecuentes entre quienes habitan en casas A, departamentos o, más abarcadoramente, en viviendas de buena o muy buena calidad constructiva. Pero, entre los postulantes al Plan Federal, los hogares que habitan viviendas de tipos precarios están casi ausentes, mientras quienes lo hacen en departamentos y, muy probablemente, en casas mayormente clasificables como Casas A son el grupo ampliamente predominante. Las consideraciones que anteceden no implican restar entidad a la problemática de tenencia de la vivienda, una problemática que se hace presente –con amplitud proporcionalmente mayor- en los sectores menos favorecidos de la sociedad, pero igualmente en los sectores medios, también golpeados por el deterioro de la situación social y económica de fines de los noventa. El derecho de acceso a una vivienda adecuada y propia es un derecho universal, que no debiera reconocer fronteras de estrato social. Por esta razón, señalar el aparente sesgo que podría adquirir la implementación local del Plan Federal hacia sectores que no serían los que enfrentan las situaciones más críticas, no significa restar legitimidad a los reclamos de aquellos. El problema parece desplazarse, más bien, al terreno de las prioridades en la atención desde el Estado a las situaciones de déficit. Las elecciones que esto implica deberían efectuarse teniendo en cuenta un marco más amplio de necesidades habitacionales que las relacionadas con los problemas de tenencia, efecto este último que se derivaría del mecanismo seguido en el caso local para convocar interesados, sin haber efectuado un examen previo de ese cuadro general de necesidades. Nota metodológica sobre déficit habitacionalEl concepto de déficit habitacional se refiere a la existencia de estados de carencia en la satisfacción de las necesidades de alojamiento de los hogares. La distinción más importante respecto al déficit habitacional es la que se hace entre déficit cuantitativo y déficit cualitativo de vivienda (6). El concepto que está detrás de esta distinción es que una política habitacional equilibrada debe disponer de instrumentos que se apliquen a:
Déficit cuantitativo: Estima la cantidad de viviendas que se deben construir o adicionar al parque actual para absorber las necesidades acumuladas de vivienda. Dicho de otro modo, las nuevas unidades necesarias para que exista una relación uno a uno entre viviendas adecuadas y hogares que necesitan alojamiento. (7) Esta definición implica:
Déficit cualitativo: Se refiere a las viviendas particulares que deben ser mejoradas en sus atributos de materialidad, servicios y/o espacio, y su cómputo se aplica a viviendas recuperables, identificadas sobre la base de información sobre tipología, materialidad, dotación de servicios y densidad de los recursos habitables. (8) En una palabra, viviendas que pueden alcanzar un estándar satisfactorio al ser mejoradas mediante reparaciones, cambio de materiales, ampliación de superficie o conexión de servicios (agua potable, desagües cloacales, etc.). Desde la perspectiva de estos tipos de déficit, las viviendas pueden clasificarse en tres grandes grupos de calidad:
El déficit cuantitativo está referido, entonces, a las necesidades de reemplazo de viviendas y su recuento se logra, en gran parte, a través de la tipología básica de materialidad ( Tipo de Vivienda). Al definir las unidades familiares que requieren una nueva vivienda, el cómputo del déficit cuantitativo considera también situaciones no modificables de fallas funcionales de la vivienda, como es el caso de los departamentos con hacinamiento de personas por cuarto en edificios de propiedad horizontal –particularmente, cuando el hacinamiento es crítico-, que serían no ampliables por definición. Bajo este mismo concepto de limitaciones funcionales de las viviendas, el cómputo de este tipo de déficit debería considerar también el número de hogares y el número de núcleos familiares que las habitan. Se trata, respectivamente, de las situaciones de hacinamiento por allegamiento externo (hogares hacinados) y hacinamiento por allegamiento interno (núcleos familiares hacinados). La fuente censal permite establecer la primera de estas dos formas de hacinamiento por allegamiento, pero no la segunda. En esta metodología de determinación del déficit habitacional se consideran, por tanto, las dos modalidades de déficit: cuantitativo y cualitativo, incluyendo bajo la primera las situaciones de hacinamiento de hogares (allegamiento externo), pero no las de hacinamiento de núcleos familiares (allegamiento interno). Teniendo en cuenta, además, los dos tipos de hacinamiento por cuarto (9) que se mencionó: hacinamiento crítico (más de 3 personas por cuarto) y hacinamiento moderado (2 a 3 personas por cuarto), se distinguen dos niveles de déficit cuantitativo y cualitativo:
Ambos pares de medidas de déficit se consolidan, respectivamente, en medidas globales de Déficit habitacional I y Déficit habitacional II.
(1) De acuerdo con el Censo Nacional de Población de 1991, los hogares afectados por allegamiento externo representaban el 5,8% (4735 hogares) del total de hogares particulares de Bahía Blanca. Una quinta parte de estos hogares habitaban, además, en viviendas de tipo precario (Casas B y restantes tipos precarios). En Ricardo Esandi (2000): Problemática habitacional de Bahía Blanca, op. cit. (2) Las cifras de hogares y población con Déficit Habitacional I son más altas que las que corresponden a las que luego de identifican, en los gráficos de déficit, como “situaciones más críticas” dado que incluyen los hogares y personas que habitan departamentos con hacinamiento crítico de personas, excluidos en principio de estas últimas por considerarse que la situación de estos hogares y población, como la de los moradores de Casas A, debería ser objeto de análisis adicional para establecer su capacidad económica de resolver el déficit. (3) Nidia Formiga y Graciela Benedetti: Identificación de áreas-problema con hogares deficitarios mediante la aplicación de un SIG en la ciudad de Bahía Blanca, Revista Universitaria de Geografía, Vol. 8, N° 1 y 2, Universidad Nacional del Sur, Bahía Blanca, 1999, pp. 145 y ss. (4) Subsecretaría de Vivienda de la Nación: Bases de una política integral de vivienda, Buenos Aires, 1995. (5) El déficit habitacional en cifras: Unas 6000 familias declararon padecer problemas de vivienda, en LA NUEVA PROVINCIA, Bahía Blanca, domingo 13 de febrero de 2005, pag. 8. (6) Este enfoque abarcador del déficit de vivienda, internacionalmente vigente, es comentado detalladamente por Constanza Folco: A propósito del déficit habitacional, en NOVEDADES ECONÓMICAS, Año 18, Córdoba, noviembre-diciembre 1996, pp. 21 y ss. Sobre su tratamiento en la región son referencias importantes los estudios realizados por la Fundación Joao Pinheiro: Déficit habitacional no Brasil, Belo Horizonte, Projeto PNUD-Sepurb BRA/93/103-1995 y por la Fundación Seade, de San Pablo (2001), descripto en Marie Louise Bulhoes Pedreira Genevois y Olavo Viana Castro: Carência habitacional e déficit de moradias: Questoes metodológicas, SAO PAULO EM PERSPECTIVA, 15(1), 2001, pp. 73-84. Para Paraguay, el estudio de Cynthia González Ríos: Déficit cuantitativo-cualitativo y condición socioeconómica de los jefes de hogar en Paraguay, Dirección General de Estadística y Censos-Proyecto MECOVI, Asunción, 2001. Para otros países de América Latina, la metodología desarrollada por CELADE: Déficit habitacional y datos censales sociodemográficos: una metodología, LC/DEM.R.267, Santiago de Chile, 1996, y los tratamientos del tema en Jorge Rodríguez: Información censal relevante para la medición del déficit habitacional, CEPAL-CELADE, Santiago de Chile, 1998; R. Szalachman: Perfil de déficit y políticas de viviendas de interés social: Situación de algunos países de la región en los noventa, Serie Financiamiento del Desarrollo N°103, CEPAL, Santiago de Chile, 2000, y estudios específicos de la misma autora sobre países de América Latina utilizando la metodología de CELADE, también publicados en la Serie Financiamiento del Desarrollo de CEPAL; Camilo Arriagada Luco: América Latina: Información y herramientas sociodemográficas para analizar y atender el déficit habitacional, CELADE-UNFPA, Serie Población y Desarrollo N°45, Santiago de Chile, octubre 2003. Una metodología análoga en sus aspectos principales a la de CELADE, fue aplicada al partido de Bahía Blanca, en base a datos del Censo de Población y Hogares de 1991 por Ricardo Esandi: Problemática habitacional de Bahía Blanca: Situación actual y alternativas de transformación productiva, Bahía Blanca, agosto 2000 (no publicado). (7) Arriagada Luco, C. (200 3): Op. cit. (8) Arriagada Luco, C. (2003): Op. cit. (9) Hacinamiento crítico de personas por cuarto: La definición de “hacinamiento crítico” (más de 3 personas por cuarto) es análoga a la adoptada por la Secretaría de Programación Económica y el INDEC en los estudios sobre Necesidades Básicas Insatisfechas (Ver p.ej. Secretaría de Programación Económica-Comité Ejecutivo para el Estudio de la Pobreza: Necesidades Básicas Insatisfechas – Evolución intercensal 1980-1991, Documento de Trabajo N°1, Buenos Aires, junio de 1993, otros documentos de trabajo de la misma serie y la publicación más reciente del INDEC sobre el mismo tema: Mapas de Necesidades Básicas Insatisfechas 2001, AQUÍ SE CUENTA-Revista Informativa del Censo 2001, N°7, septiembre 2003.
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Fecha
de publicación: 14.05.2007 |