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Editorial | Salud y población

Los últimos decenios han sido el marco de una profunda renovación conceptual en el campo de la salud. Aludiendo al desarrollo de estos nuevos enfoques y conceptos, la publicación conmemorativa del centenario de la Organización Panamericana de la Salud, “La Salud Pública en las Américas” (2002) 1 , destaca que la salud pública , entendida como la salud de la población , ha pasado a constituirse en el referente fundamental de todos los esfuerzos por mejorar la salud, de la que constituiría su manifestación más plena.

El cambio de perspectivas, señala la OPS, ha implicado extender la mirada y percepción desde los fenómenos individuales y biomédicos de salud hacia sus determinantes externos. Una consecuencia directa de esto, ha sido una epidemiología ampliada en sus objetos de estudio, de modo de incluir todos los determinantes de salud, y no sólo el estudio de enfermedades. Bajo este aspecto, la epidemiología, como la demografía, pasa a ser una ciencia de la población , y este tránsito se concreta con el concurso de otras disciplinas, como la demografía misma, la sociología, la economía y otras, apuntando a la construcción de un saber multi e interdisciplinario.

Expresando esta visión expandida, una renovada epidemiología social reconoce que la distribución de los problemas de salud no se explica solamente en base a características y procesos individuales, y recurre consiguientemente a enfoques y métodos que permiten capturar distintos niveles de determinantes. Los métodos “multinivel” 2 hacen posible trascender los factores epidemiológicos individuales incorporando diversos planos de agregación (familia, vecindario o comunidad barrial, localidad, territorio, etc.) que influyen en el estado de salud.

Bajo esta perspectiva contextual, los datos demográficos se tornan esenciales para entender distintos fenómenos de salud-enfermedad y las condiciones sanitarias de las poblaciones. Estos datos abarcan, para mencionar los más importantes, el tamaño y dinámica de la población, su distribución y movilidad espaciales, su estructura por edad y sexo, estadísticas vitales (natalidad, mortalidad), prácticas reproductivas (fertilidad y fecundidad) y un amplio repertorio de variables relacionadas con las condiciones socioeconómicas y sociosanitarias.

Para buena parte de estas variables sociodemográficas, una fuente de datos de características únicas son los Censos Nacionales de Población, realizados decenalmente en nuestro país por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Los Censos son una fuente irreemplazable de datos porque cubren exhaustivamente al conjunto de la población y los hogares del territorio hasta un alto nivel de desagregación geográfica (radio censal o conjunto limitado de manzanas en ámbitos urbanos, según el sistema operativo de INDEC). Esto les otorga, en cuanto a las variables cubiertas, ventajas fundamentales respecto a las encuestas, afectadas por error muestral y fuertes límites de desagregación. En ausencia de eventos excepcionales o catástrofes, las variables incluidas en los Censos son, por otra parte, de modificación relativamente lenta, lo que justifica la periodicidad decenal de aquellos y confiere a los datos censales una vigencia que se prolonga más allá del momento del operativo de recolección. El hecho de que los Censos se realicen en forma periódica sirve además de base a la realización de proyecciones y estimaciones, que permiten una actualización relativamente precisa de algunos de sus principales datos.

Directamente ligadas a su fortaleza en cuanto a la cobertura de variables que se transforman más lentamente, los Censos presentan limitaciones respecto a variables altamente dinámicas como lo son, principalmente, las relacionadas con los ingresos y situación ocupacional de las personas y los hogares. Bajo este aspecto, y dentro del Sistema Estadístico Nacional de nuestro país, las encuestas de hogares son su complemento insustituible. Entre éstas, sobresale por su continuidad en el tiempo y su periodicidad, la Encuesta Permanente de Hogares, efectuada también por el INDEC. Esta encuesta por muestreo, que se aplica en 28 aglomerados urbanos del país (incluido el aglomerado Bahía Blanca-Cerri en nuestra región), modificó en el año 2003 su mecanismo de realización, pasando de ser una encuesta que se efectuaba dos veces al año a tener carácter continuo e informarse semestralmente.

Siempre en el ámbito del país y la región, junto a estas dos fuentes básicas de datos sociopoblacionales que son el Censo y la Encuesta Permanente de Hogares, otras fuentes importantes de datos son el Registro Civil (nacimientos y defunciones), registros y estadísticas sanitarias y distintos estudios realizados localmente.

Nuestro propósito en Sigma es ir poniendo a disposición de los suscriptores, en forma progresiva y sistemática, un repertorio amplio y actualizado de datos sociodemográficos de la Región y cada uno de sus partidos y localidades. En todos los casos, el fin perseguido es no sólo desplegar datos (susceptibles de ser utilizados por el usuario según su necesidad y conveniencia) sino acompañarlos de representaciones gráficas e interpretación, es decir, generar información sobre los distintos temas tratados. Así, en cada una de nuestras entregas iniciales los tabulados correspondientes van acompañados de graficaciones y de un comentario o “artículo completo”, en el que se destacan aspectos significativos ligados al tema en cuestión.

Concretando nuestro plan de trabajo, hemos desarrollado al presente algunos capítulos principales de datos sociodemográficos de la Región. En todos los casos, consignamos datos relativos a cada uno de los quince partidos que componen, en la actualidad, la Región Sanitaria I. Teniendo presente la dinámica de mediano y largo plazo propia de los aspectos examinados, hemos incluido no sólo datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas de 2001, sino también datos de los anteriores censos. Hemos procurado, asimismo, poner en contexto los datos de las jurisdicciones menores o partidos, incorporando en los tabulados datos correspondientes al conjunto regional, la Provincia y el total del país.

Cada uno de los temas inicialmente tratados nos ha permitido poner de relieve realidades presentes y procesos que son, a nuestro juicio, altamente significativos con relación a la población regional y su situación sanitaria. En primer término, y en lo que hace a su tamaño y evolución , el muy lento crecimiento durante el último decenio, proceso que en algunos partidos remite a décadas anteriores y se expresa incluso en varios casos en situaciones actuales de estancamiento y pérdida de población. Disponiendo ahora de los datos del Censo 2001, hemos desarrollado proyecciones y estimaciones de población para cada uno de los partidos hasta el año 2005. Los datos de distribución espacial de la población reflejan, adicionalmente, la existencia en la Región Sanitaria I de una amplia gama de asentamientos humanos, desde un aglomerado urbano de relativa magnitud y complejidad, como es Bahía Blanca-Cerri, a ciudades de distinta escala, un gran número de pequeñas localidades urbanas y semirrurales y ambientes netamente rurales.

Los datos de estructura por edad y sexo , a través de tablas y pirámides de edades para cada partido para los años 1980, 1991 y 2001, exponen el marcado proceso de envejecimiento poblacional (aumento proporcional de la población de 65 años y más) que se estaría registrando en la Región. Este proceso revelaría una muy avanzada transición demográfica, desde las poblaciones del pasado, con crecimiento natural acelerado y altas tasas de natalidad y mortalidad, a poblaciones que se renuevan lentamente, con fuerte caída en las tasas de fecundidad y un significativo aumento de la esperanza de vida en todas las edades. Tal como lo pone de relieve la evidencia internacional, la transición demográfica va de la mano con la transición epidemiológica, es decir, cambios en los perfiles de morbimortalidad, desde el predominio de enfermedades infecciosas y transmisibles a la consolidación de un nuevo perfil en que prevalecen enfermedades crónico-degenerativas, ligadas principalmente a las mayores edades. El proceso de aumento relativo de la población de edades mayores, que proyectado a años venideros plantea enormes desafíos en materia sanitaria y previsional, se estaría registrando en la Región a un ritmo más acelerado aún que en la Provincia y el país en su conjunto.

Por último, exponemos datos de cobertura teórica de salud , también para cada partido, sobre la base del principal “indicador externo” de fuente censal, la cobertura de seguridad social (obra social y/o plan privado o mutual de salud). Al igual que en el conjunto del país y provincia, los partidos de la Región exhiben un franco retroceso en esta materia, desde los 90. Los altos porcentajes de población que cuentan sólo con la alternativa del sistema público para atender su salud representan una fuerte presión para éste y, en general, desafíos inéditos para las políticas sanitarias en todos los niveles (nacional, provincial y local).

Trazada esta panorámica, los invitamos a ingresar en las secciones desarrolladas, hacernos llegar sus comentarios e inquietudes y acompañarnos en nuestras futuras elaboraciones.

Lic. Ricardo Esandi

Referencias

1 OPS/OMS: La Salud Pública en las Américas: nuevos conceptos, análisis del desempeño y bases para la acción , Publicación Científica y Técnica N°58, Washington, D.C., 2002.

2 OPS: Boletín Epidemiológico , Vol. 24, N°3, septiembre 2003.

 

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Fecha de publicación: 30.10.2005